El parque de diversiones está a punto de cerrar, pero la montaña rusa va a dar otra vuelta más y tenés que agarrar el último viaje por tu cuenta. Está oscuro y los fuegos artificiales recién empiezan. Momentos como estos son portales hacia los sueños infinitos, de profunda realización, y en última instancia, el terrorífico sentimiento al darte cuenta que sos una pizca de polvo en este extenso y "remolinezco" cosmo.
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