26 dic 2013

Knockin’ on heaven’s door.

Mama take this badge from me 
I can't use it anymore 
It's getting dark too dark to see 
Feels like I'm knockin' on heaven's door 

-        Vamos, Sammy… Tienes que comer. Papá me matará si no lo haces…
En cambio, a petición del pequeño Dean, su hermanito miraba con asco la comida. Por todo lo que existía, el mayor de los hermanos esperaba que no volviese a tirar su plato contra la pared.
-          ¿Siempre lo mismo contigo, eh? ¿No te das cuenta que me vivo preocupando por tu bienestar, porque estés bien, fuerte, sano? Y así me lo pagas…
Luego de un breve pero potente momento de silencio, el pequeño Winchester lo miró fijo a los ojos.
-          Perdón, Dean- musitó su suave voz de cinco años.


Ese recuerdo le vino inesperadamente a la cabeza mientras conducía. A su lado, su hermano dormía. Al menos eso esperaba. Los últimos acontecimientos hacían que su hermano durmiese mucho.
Estiró su mano derecha para tocarle la frente. Transpiraba. Sus párpados se movían incesantemente. En un acto de impulso, sin pensarlo, lo golpeó en el brazo.
-          ¡Ey, Dean! ¿Qué haces?
-          Oh, lo lamento, Aurora. Tenías un mosquito en la frente.
-          Bueno, Maléfica… trata de ser más sutil la próxima vez.
-          No sé si quiero seguir citando “Sleeping Beauty”, princesita…
Y tras una mirada desaprobadora, Sam volteó y en menos de cinco minutos volvió a dormirse. Eso relajó a Dean por primera vez en mucho tiempo.
El poder que tenía Bob Dylan y esa canción sobre sus recuerdos era increíble. Instantáneamente, desde esa noche con los fuegos artificiales, hasta las incontables bromas a mitad de sus casos.


Mama put my guns in the ground 
I can't shoot them anymore 
That cold black cloud is comin' down 
Feels like I'm knockin' on heaven's door 

-          Aún recuerdo cuando eras pequeño… y no querías comer lo que cocinaba. A decir verdad, yo tampoco lo hubiese hecho. El punto es que… no me di cuenta, Sammy. No me di cuenta cuándo fue que creciste. Para mi sigues siendo ese enano marica que se quejaba de todo lo que hacía… ahora ya no eres un enano, de acuerdo, pero te sigues quejando de todo lo que hago. Y todo lo que hago, siempre es en pos de nuestro bienestar, pero principalmente el tuyo… porque eres muchísimo más valiente que yo y… y no sé cómo puedes soportar todas estas pruebas que la vida te está poniendo adelante. Hermano, eras el recipiente de Lucifer, ¡y ahora tienes un ángel adentro tuyo! Tienes una valentía envidiable, y una vitalidad el doble de envidiable… pero mi trabajo ya no es cuidarte. Si, lo sigue siendo, no engañemos a nadie. Pero no es mi meta principal. Ahora mi deber es acompañarte, tratar de entender tus decisiones y respetarlas. Porque ya no eres un niño. Ahora eres un hombre… Eres un superhombre, hermano.

Y el golpe de nuevo.

-          Bien, me cansé. ¿Haces esto para que yo maneje?
-          Y ya se está quejando la princesita… ¿No puedes asumir que estoy aburrido? Encima Bob Dylan en la radio... ¡Insoportable!







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