13 dic 2013

Mi huerto querido.

Lo peor de tener muchas cosas para decir, es no saber cómo decirlas.
Ayer volví. Sí. Volví a ese lugar tan... amado/odiado.
Me invadieron los miles y miles de recuerdos en un abrir y cerrar de ojos.
Hasta recuerdo haberle dicho a mi hermana, y cito: "Wow, me siento mareado"

Todo seguía igual. Mi Edén estaba intacto, exactamente como yo lo había dejado.
Y si bien había entrado varias veces antes, ésta fue la primera vez luego de varios años
en los que volví a caminar por ese patio, ver ese mástil, y después caí...
Yo ya estoy en otro lugar. Ya no duele tanto.

Sin embargo, sentir que, con estas nuevas imposiciones, un ex-alumno que demostró tanto amor por su colegio, tiene que esperar a que le den permiso al portero para que me de permiso para entrar... me la re baja. Porque incluso en el aire se respiraba cierto rencor, dolor... y sus ausencias fueron exactamente la prueba de que ustedes fueron las que destruyeron todo lo que antes había sido creado. Es una lástima.

Pero bueno, ver al enano, al cabeza, terminar el secundario con esa sonrisa que lo caracterizó durante toda su infancia, me da a entender que, si bien él VIVIÓ el conflicto, probablemente no le duela tanto como me duele a mi.

Hoy y siempre.
Huerto.

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