4 dic 2013

Una vez más


Abro mis ojos, me encuentro tendido en mi cama. Giro mi cabeza, y tu rostro choca con el mío. 
Tenés una sonrisa tranquila, parecés un ángel durmiendo.
No puedo evitar contemplarte largo rato, ni ver cómo tu mano sube y baja al compás de tu respiración.
La cagué, la cagué. Te acaricié la cara y te despertaste.
Me miraste fijo por un rato, sonreíste aún más, y te acercaste más, para que te abrace y puedas volver tranquila al mundo de morfeo.

Creo que ya se está haciendo costumbre.
Una costumbre que poco (muchisimo) me gusta.
Esto de soñarte se me está yendo de las manos.
En un recuento de 7 días, 4 habré soñado con vos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario