Pero éste verano en particular, tuvo (y tiene) 2 puntos fuertes. Puntos que me hizo no odiarlo tanto, es más, diría hasta amarlo.
Gracias a mi amigo de toda la vida, conocí éste juego...
Más que juego, una aventura.
Más que juego, una aventura.
Y hubo uno de esos pequeños auto-regalos.
El mejor que me he hecho en años.
...y eso que recién lo empiezo.
Lindo, lindo verano...


No hay comentarios:
Publicar un comentario